11 de Junio
Centro - Pre Universitario "Integrate con los Mejores"
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Los Estilos de Comunicación
Desde que nacemos, todos mostramos una tendencia hacia la expresividad o hacia la introversión. Mas tarde, la educación que recibimos hace que esa tendencia natural se haga más o menos fuerte. En la educación de nuestros hijos sobre su forma de relacionarse con los demás influimos decisivamente los padres, dado que somos sus modelos a imitar. Por ejemplo, si tratamos con desconsideración a nuestra pareja, desarrollamos un estilo agresivo que es probable que reproduzcan nuestros hijos con sus amigos o peor aún que ellos lo consideren un estilo de vida y lo trasladen a su propio hogar o en su relación de pareja.
Existe una diversidad de estilos de relación pero, a grandes rasgos, se pueden agrupar en tres modelos: Estilo Agresivo: Se caracteriza porque expresamos pensamientos, sentimientos y opiniones de una manera inapropiada: amenazante, sin respetar a la otra persona, o al momento de imponernos ante la opinión de otros. Estilo Pasivo: Se caracteriza porque no somos capaces de expresar abiertamente nuestros sentimientos, pensamientos y opiniones o lo hacemos con falta de confianza. Estilo Asertivo: Este estilo implica respeto hacia uno mismo, al expresar nuestras necesidades y defender nuestros derechos así como respeto hacia los derechos y necesidades de los demás. ¿Sabemos escuchar? Para las personas, ser escuchadas significa “SER” , porque así tenemos la experiencia de SER tenido en cuenta, de SER aceptados tal como somos, de SER respetados y queridos y eso nos motiva a vivir siendo nosotros mismos. En la vida cotidiana nos podemos encontrar con distintas formas de escuchar: LA ESCUCHA PASIVA, que se caracteriza por una actitud de indiferencia. Se aparenta escuchar, pero realmente no hay una intención de hacerlo. Supone un menosprecio hacia la persona que habla, “me oye, pero no me escucha”. En esta escucha pasiva, la comunicación es pobre y genera muy poco bienestar a los interlocutores, pues el sentimiento que acaba imponiéndose en el que habla es de frustración e insatisfacción, al tiempo en el que escucha trasmite desinterés. LA ESCUCHA ACTIVA O EMOCIONAL que podríamos definir como un “silencio cálido” permite a la persona mostrarse tal como es, le permite abrirse y mostrar sus sentimientos, pensamientos, etc. La escucha activa nos permite centrarnos en lo que comunica la otra persona, tanto en el contenido como en los sentimientos y necesidades que expresa. Esta actitud permite que la comunicación sea realmente eficaz y es imprescindible para conocer a nuestros hijos. Además, la sensación de sentirse escuchados aumenta la probabilidad de que se comuniquen más. |